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10-02-2015

CONFLICTOS GENÉTICOS ANTES DE NACER

Todo el mundo sabe que hombres y mujeres tienen comportamientos y aspiraciones diferentes. Estas diferencias, a

menudo son el origen de todo tipo de fricciones en la convivencia, las cuales, pueden desembocar en la disolución de

la pareja. Por supuesto, estos conflictos tienen un origen genético y lo que pocos saben es que ciertos conflictos

ligados a diferencias de género se dan ya en el útero materno debido a conflictos genéticos entre los genes del padre

y de la madre. En este artículo explicamos alguna de las increíbles consecuencias de este conflicto en el útero materno

así como algunas impactantes hipótesis sobre su origen. Conocer todos los detalles sobre los mecanismos genéticos y

biológicos implicados en estos conflictos será fundamental para tratar de comprender y curar una gran variedad de

enfermedades de origen genético cuyo origen reside en este conflicto entre sexos.

Los cromosomas sexuales X e Y

Los cromosomas sexuales X e Y contienen la información genética que genera todas las diferencias físicas y mentales

entre hombres y mujeres. El cromosoma Y solamente puede estar en el cuerpo de un hombre por lo que almacenará

todas las mutaciones que son beneficiosas para el hombre aunque no lo sean para la mujer (fuerza,agresividad,virilidad,

etc). El cromosoma X estará en 2/3 de las ocasiones en el cuerpo de una mujer (las mujeres son XX y los hombres XY)

y solo en 1/3 de ellas en el cuerpo de un hombre por lo que tenderá a acumular adaptaciones beneficiosas para ellas y

quizás perjudiciales para ellos. Cuando el óvulo es fecundado, éste posee 23 parejas de cromosomas donde una pareja

procede de la madre y la otra del padre. Esto hace pensar que la contribución del padre y de la madre al al genoma del

futuro bebé es idéntico, sin embargo, esto no es exactamente así. Existe un mecanismo denominado "imprinting" por el

que un gen puede ser silenciado mediante un proceso químico denominado metilación del ADN.

Cuando sucede un proceso de imprinting en un gen este no puede ser decodificado y por tanto su información queda

silenciada.

Ciertos experimentos en ratones muestran que estos poseen una cierta cantidad de genes con "imprinting" lo que

produce que, en ciertos tejidos haya un predominio de genes procedentes del padre o de la madre rompiendo así el

equilibrio del 50%. La pregunta que se plantea ahora es: ¿tenemos los seres humanos también genes silenciados?

La placenta: el campo de batalla entre sexos

La placenta tiene la función de regular el flujo sanguíneo y el intercambio de nutrientes entre la madre y el embrión en

crecimiento. A los genes del padre le interesan el crecimiento y la supervivencia del embrión a toda costa incluso por

delante de la salud de la madre ya que con el futuro bebé comparte la mitad de sus genes mientras que con la madre

no comparte ninguno. A los genes de la madre le interesan también la salud y la supervivencia del embrión pero

no a toda costa, en caso de conflicto entre la salud de la madre y la del embrión, estos favorecerán siempre a la salud

materna ya que, aunque el embrión se pierda, ésta siempre podrá tener más hijos en el futuro, incluso con distintos padres.

Existe pues un conflicto de intereses entre los genes del padre y los de la madre. Una clara vertiente de este conflicto

queda plasmada en el gen IGF-2 que codifica una proteína llamada "insulina pro-crecimiento factor 2". Esta proteína

estimula el crecimiento del feto al promover la extracción de la mayor cantidad posible de nutrientes del cuerpo de la

madre. Recientes experimentos han mostrado que este gen está activo en el cromosoma procedente del padre pero que

está silenciado mediante "imprinting" en el cromosoma materno. Esto indica que los genes paternos han desarrollado

un mecanismo para maximizar el crecimiento del embrión aún a costa de la salud de la madre.

Genes silenciados en el cerebro del embrión

Hace apenas 4 años solo se tenían conocimiento de unos 100 genes con imprinting. En 2010 un equipo de investigación

de la Universidad de Harvard liderado por los biólogos Christhopher Gregg y Catherine Dulac fue capaz de identificar

hasta 347 genes silenciados en los seres humanos. La investigación mostró que durante el desarrollo del cerebro en el

embrión existe un predominio de genes maternos en el cerebro, especialmente en las zonas relacionadas con instintos

primarios como la alimentación o el comportamiento sexual. Curiosamente, en los cerebros adultos esta situación se

invierte y los genes de origen paterno llegan a predominar sobre los genes de la madre.

El estudio mostró también un predominio de genes maternos en el córtex cerebral donde residen las capacidades más

complejas del cerebro humano.

Se cree que ciertas enfermedades como la esclerosis múltiple que solo suele afectar a las mujeres son una consecuencia

de la "guerra entre sexos" y de los genes con imprinting.

El deterioro del gen Y

Hay indicios muy sólidos de que hace unos 300 millones de años no existía el cromosoma Y sino que había dos

cromosomas XX idénticos. Debido al comienzo de la diferenciación sexual, uno de los cromosomas empezó a acumular

todas las funciones y rasgos característicos de los machos y por tanto empezó a diferenciarse. A partir de entonces este

"nuevo" cromosoma Y empezó a tener dos graves problemas: el primero es que al no tener compañero cualquier mutación

negativa que acumulase por azar se manifestaría inmediatamente en los machos (este es el caso de la hemofilia por ejemplo)

y el segundo es que al no poder recombinarse con su pareja (el resto de cromosomas intercambian material genético durante

la meiosis donde se fabrican los gametos) éste está sujeto a un deterioro continuo mucho mayor que el resto de cromosomas.

Este último problema tiene graves consecuencias: el cromosoma Y está plagado de secuencias de ADN repetitivas y sin

ninguna función fruto de un deterioro continuo durante millones de años. Este cromosoma posee solo 45 genes que codifican

proteínas, entre ellos se encuentra el importantísimo gen llamado SRY que es el encargado de activar la masculinización del

embrión e iniciar el desarrollo de un macho. Si este gen resultase dañado debido a mutaciones aleatorias u otros procesos

¡ La raza humana estaría en peligro de extinción ! El deterioro de cromosoma Y continua y algunos científicos han

estimado que en unos 100.000 años el cromosoma Y podría quedar inservible. Al contrario que todas las demás especies

que existen, el ser humano es capaz de "manipular la evolución" y podría ser capaz de solucionar este problema a través

de la ingeniería genética, por ejemplo, trasplantando el gen SRY a otro cromosoma. ¡ La ciencia podría salvarnos de la

extinción !

Todo esto pone de manifiesto la inmensa importancia de seguir investigando en este campo, el futuro de cientos de miles de

personas con enfermedades genéticas o quizás incluso, el futuro de la humanidad, está en juego.

 

Fuentes: Tug of war pits genes of parents in the fetus, Placenta, Adam´s Curse, Bryan Sykes

 

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Autor: IIII
10/2/2015
IIII