INICIO

16-09-2013

LA REVOLUCIÓN GENÉTICA QUE SE AVECINA

Desde los comienzos de la raza humana el hombre ha tenido miedo a lo desconocido, esto es una reacción muy natural de supervivencia. Inicialmente

el miedo estaba extendido por todos sitios: miedo a la oscuridad, a las tormentas, a los reflejos de la luz, al fuego o a los eclipses. Con el tiempo, la

ciencia ha ido explicando todos los fenómenos cuya causa antes era desconocida. En la actualidad la ciencia ha transformado tanto nuestro mundo y

nuestra forma de pensar y sentir que casi parecemos una especie distinta a los primeros homo sapiens: nuestros rasgos físicos han cambiado, llevamos

ropa, poseemos una tecnología que hace un par de siglos era ciencia ficción y vivimos de media 40 años más. Nadie en su sano juicio puede negar hoy

en día que la ciencia ha mejorado la vida del ser humano de una forma realmente impresionante. Esta mejora en la vida de las personas ha traído consigo

un enorme aumento de la natalidad: la población mundial ha pasado de casi 1000 millones en 1800 a más de 7000 millones en la actualidad. Esta

explosión demográfica ha provocado a nivel global enormes retos de sostenibilidad a medio y largo plazo: retos energéticos, retos alimenticios y retos de

una distribución adecuada de los recursos. China por ejemplo, con un 23% de la población mundial pero solamente con un 7% de su tierra cultivable tendrá

graves problemas de sostenibilidad a corto-medio plazo.. A pesar de la enorme mejora millones de personas en la actualidad siguen pasando hambre y miseria.

Ante estos nuevos retos y como ha pasado casi siempre a lo largo de la historia, la ciencia tiene soluciones, soluciones que podrían salvar y mejorar la vida de

millones de personas. Sin embargo, nuestro antiguo e irracional enemigo está de nuevo impidiendo que estas soluciones se desarrollen a la velocidad necesaria:

el miedo. Las nuevas tecnologías han creado nuevos e irracionales miedos: las centrales nucleares tienen que ser desmanteladas porque la radiación nos matará,

las grandes compañías conspiran para adueñarse del mundo y controlarnos a nosotros por lo que debemos desmantelarlas, los alimentos modificados

genéticamente producirán nuevas y terribles enfermedades que acabarán con nosotros, ¿Quien se cree que es el hombre para jugar a ser Dios?

A continuación voy a exponer los motivos por los cuales estos miedos son en gran medida irracionales y porque la ciencia no solo puede si no que tiene la

obligación y el deber de ayudar a resolver los enormes retos que la humanidad tiene por delante.

El mito de lo natural es bueno y lo artificial peligroso

Durante millones de años, mucho antes de la aparición del ser humano las plantas han librado una terrible batalla contra 2 enemigos implacables: los

insectos y los microorganismos (virus y bacterias). Para defenderse de ellos, éstas han desarrollado todo tipo de sustancias químicas para eliminar estos

organismos hasta el punto de que en la actualidad un gran porcentaje de la composición de las plantas no tiene nada que ver con su "esencia natural": las

plantas están saturadas de todo tipo de venenos. No es de extrañar que un gran número de las sustancias generadas por las plantas tengan efectos

tóxicos en otros seres vivos incluidos nosotros. Como dijo el científico Bruce Ames después de realizar decenas de experimentos de toxicidad en ratas:

"Hay más cancerígenos para los roedores en una taza de café que los residuos de pesticidas que puedas recibir en un año". Exigir una "pureza" absoluta

en los alimentos es absurdo: si la "contaminación" se define como la presencia de una sola molécula de una sustancia extraña entonces cada bocado

de nuestros alimentos está enormemente contaminado con plomo, DDT, toxinas bacterianas y muchas otras sustancias. Las plantas han librado una

"carrera armamentística" evolutiva durante millones de años: los virus, bacterias o insectos desarrollaban un arma nueva para atacar y parasitar a una

especie de planta y con el tiempo ésta desarrollaba una nueva forma de defenderse.

Con la llegada de la agricultura el hombre asestó un "golpe mortal" a la supervivencia de las plantas: antes los microorganismos y los insectos debían

buscar las plantas en grandes extensiones de terreno ahora el hombre ha creado enormes superficies de terreno para el cultivo de forma que no es de

extrañar que los insectos y microorganismos que viven de las plantas estén concentradas en estas áreas. De hecho estos organismos han arruinado tantas

cosechas y condenado a pasar hambre a tantas familias que prácticamente la agricultura sería inviable si no se ayuda de alguna forma a sobrevivir a los

cultivos. La forma reciente de ayudarlos es con los pesticidas, sin embargo, estos tienen muchos efectos indeseables: matan indiscriminadamente, son

caros y costosos de aplicar, son perjudiciales para el medio ambiente e incluso pueden serlo para el ser humano. Imaginar que un día la ciencia plantea

una solución para ayudar a las plantas que evitar todos estos problemas: el nuevo "arma" matará solo a los insectos o parásitos que ataquen a la planta,

es barata y no hace falta esparcirla por todas las plantaciones y no tiene ningún efecto nocivo sobre el medio ambiente o sobre el ser humano. ¿ No

sería un auténtico sueño para los agricultores? Sin embargo, para implantar la solución hay que modificar uno o varios genes en las semillas de las

plantas... de nuevo aparece el miedo. El argumento del miedo es que modificar artificialmente los genes de las plantas puede ser peligroso para el

ser humano, puede crear nuevas enfermedades, etc. Sin embargo, este argumento, al menos su esencia, es absurdo ya que esto es exactamente lo que

la naturaleza lleva haciendo millones de años: modificar los genes de las plantas para que segregen sustancias químicas que las protejan

de sus enemigos. La ciencia es capaz de hacerlo ahora incluso mejor que la naturaleza: puede hacerlo de forma totalmente selectiva de forma que se

modifique solo la información genética necesaria de forma que se asegure que el cambio tiene exactamente los efectos deseados y es inocuo para el ser

humano y otras formas de vida. Además, sabemos que funciona, ya se ha hecho en varias especies: en 2006 en EEUU el 89% de las plantaciones de

soja, el 83% de las de algodón y el 61% de las de maíz eran ya transgénicas.

El mito de que las plantas y los animales que comemos en la actualidad son naturales y no artificiales

Cuando comenzó la agricultura hace unos 10.000 años no todo fue "coser y cantar", los primeros cultivos eran difíciles de sembrar y su producción era

escasa y de tamaño muy reducido. Había que modificar el sistema de cultivo, los primeros agricultores ya se dieron cuenta de que sembrando solo las

semillas de las mejores plantas y eliminando las malas (aquellas más pequeñas o improductivas) se obtenían mejores resultados en cada cosecha. Esto

también era válido para el ganado: haciendo que se reproduzcan solo las vacas que dan mejor leche o los animales que dan mejor carne conseguimos

mejorar la cantidad y calidad de la leche y la carne generación tras generación. Esto es una modificación genética por selección artificial, que es lo mismo

que hace la naturaleza pero realizado de forma artificial o selectiva. ¡ Los humanos llevamos modificando genéticamente las especies animales y

vegetales miles de años ! De hecho la mayoría de especies vegetales son hoy tan diferentes en la actualidad a sus especies originales naturales que

algunas son casi irreconocibles.

Cuadro que muestra la altura del trigo en el siglo       Maíz silvestre original (izq.)       Cosechas de agave arruinadas por la plagas   Fumigación de plantaciones de lechugas

XVI hoy en día, gracias a la selección artificial el       y maíz actual (der.) debido a

trigo es la mitad de alto pero con un fruto mucho        la selección artificial.

más grande y nutritivo ya que la planta no invierte

tanta energía en el tallo.

La diferencia entre lo que hace la naturaleza mediante la selección natural e incluso lo que llevamos haciendo miles de años mediante selección artificial

es que ahora la ciencia puede hacer lo mismo que hace la naturaleza pero sin tener que esperar varias generaciones. Además la naturaleza no discrimina

ni selecciona el mejor cambio posible: cualquier modificación que mejore la supervivencia de la especie aunque sea perjudicial para el resto de las

especies sobrevivirá y se esparcirá, nosotros podemos elegir la mejor solución para todas las especies. Los riesgos de la manipulación genética

controlada no pueden exceder a lo que lleva haciendo la naturaleza de forma natural mediante selección natural durante millones de años

porque el mecanismo subyacente es exactamente el mismo.

Por supuesto, cualquier modificación de cualquier especie animal o vegetal deberá hacerse de forma totalmente controlada y con los mecanismos de

seguridad necesarios para asegurar que los efectos son solo y exclusivamente los deseados. Ninguna actividad humana está totalmente exenta de riesgos:

el uso de vacunas tenía sus riesgos e inicialmente fue objeto de controversia, lo que parecía claro y se ha demostrado cierto es que las ventajas superaban

con creces los posibles riesgos y hoy en día el haber salvado millones de vidas constituye uno de los mayores logros de la humanidad. En la actualidad, el

balance entre potenciales beneficios y potenciales peligros del uso controlado de herramientas de modificación genética es tan positivo que su implantación

es tanto una necesidad como una obligación con los millones de personas que pasan hambre en el mundo. El miedo irracional puede retrasar décadas el uso

de estas herramientas que con toda probabilidad se acabarán imponiendo según se vaya demostrando su seguridad, sin embargo, países con economías

emergentes como China, Brasil o la India y por supuesto los países subdesarrollados no pueden esperar más: cada año mueren miles de personas de hambre

y de enfermedades relacionadas con la malnutrición.

La revolución genética que se avecina

La revolución genética ya está en marcha, aún está en sus inicios, sin embargo, a medida que se vaya demostrando la seguridad de su uso, los enormes

beneficios para la agricultura, la ganadería, la pesca, la medicina, el medio ambiente y para todas las ciencias biológicas en general su uso será imprescindible.

Esta revolución, previsiblemente, se desarrollará en varios campos:

1º) Alimentación: El uso de técnicas de modificación genética selectivas y controladas permitirá mejorar la calidad de los cultivos, su resistencia a las plagas e

inclemencias meteorológicas, su cantidad nutricional, permitirá realizar cultivos en zonas donde antes era imposible e incluso permitirá (usando técnicas de uso

de células madre) fabricar alimentos sin siquiera sacrificar animales.

2º) Medicina: En 1992 la UNICEF estimó que unos 124 millones de niños en todo el mundo tenían una grave deficiencia de vitamina A, debido a esto unos

500.000 niños al año se quedarán ciegos y miles morirán directamente por esta causa. El arroz, uno de los alimentos más usados en el mundo no tiene vitamina

A, sin embargo, es posible utilizando técnica de modificación genética, modificar el genoma del arroz para que este produzca por si mismo esta vitamina. Esto

es solo un ejemplo de lo que se puede lograr, también sería posible introducir genes que producirían la vacuna contra cierta enfermedad, esto permitiría salvar

millones de vidas en los próximos años.

Prácticamente todas las enfermedades humanas tienen una base genética, se estima que entorno al 2% de los bebes nacen con algún tipo de anormalidad genética

seria y se calcula que los genes son directamente responsables de 1 de cada 10 ingresos hospitalarios infantiles e indirectamente responsables de 5 de cada 10. El

listado de enfermedades con base genética es interminable: cáncer, alzeimer, esquizofrenia, autismo, VIH, SCID, síndrome de Down, enfermedad de Huntington...

En un futuro no muy lejano muchas de estas enfermedades podrán ser detectadas y curadas mediante modificación genética en el periodo embrionario, por otro lado

el estudio de los mecanismos genéticos implicados en estas enfermedades es imprescindible para poder desarrollar una cura.

Por otro lado, el uso de técnicas con células madre podría hacer realidad en pocos años la medicina regenerativa: los tejidos u órganos dañados se regeneran

automáticamente lo que hace innecesarios la cirujía o los transplantes.

3º) Medio ambiente: El uso de estas técnicas produciría una enorme mejora para el medio ambiente: disminución del uso de pesticidas, mejor distribución de la tierra

cultivable, mejora de la distribución de los caladeros, eliminación de hierbas nocivas y aumento de la tierra cultivable, uso de bacterias modificadas para eliminar vertidos,

etc,etc.

4º) Industria: Modificando el genoma de ciertas especies vegetales sería posible que estas fabricasen en su propio metabolismo ciertos productos valiosos para el

desarrollo industrial de zonas sin recursos ni materias primas. Por ejemplo, una compañía ha conseguido inducir a las plantas de algodón a producir un tipo de poliéster, de

forma que la planta produce por si misma una mezcla de algodón-poliéster con gran valor industrial. Por otro lado, la modificación genética de ciertos tipos de bacterias

podría servir para generar energía ya que estas serían capaces de obtener energía útil a partir de residuos orgánicos.

5º) Investigación científica: Conocer como funciona nuestro genoma es imprescindible para conocer lo que somos, de donde venimos, cual será nuestra evolución futura,

porque nos comportamos como lo hacemos, porque sentimos o tenemos fobias, porque nos ruborizamos, por que amamos... gran parte de lo que somos está escrito en

nuestro genoma y el resto surge de una interacción entre el genoma y el entorno. Por otro lado, solo estudiando nuestros genes podremos entender como funciona realmente

el órgano más complejo del Universo: el cerebro humano.

6º) Prevención ante pandemias y desastres evolutivos: Los microorganismos no solo son los más grandes enemigos de plantas y animales, también son nuestros más

grandes enemigos. Actualmente existe una terrible batalla entre ellos y nosotros: con el tiempo, los microorganismos se hacen resistentes a nuestras medicinas y esto puede

ser el origen de pandemias potencialmente devastadoras. Solo investigando el ADN de estos microorganismos y analizando como evolucionan podremos desarrollar nuevos

fármacos y vacunas que nos permitan ganar la guerra contra los microorganismos.

Por otro lado, una de las características más notables de la evolución es que está no es inteligente, no planifica, una mejora para la supervivencia de una especie será

automáticamente favorecida por la selección natural independientemente de si es nociva para otras especies o si a la larga desemboca en la extinción de la propia especie,

a lo largo de la evolución se han extinguido miles de especies. Pero actualmente, estamos en el único periodo de la historia en que el hombre puede mejorar la lenta y poco

inteligente selección natural: el hombre puede evitar su propia extinción.

CONCLUSIONES

De todo lo dicho, de los cientos de informes y estudios científicos realizados y de las pruebas prácticas que demuestran la seguridad de los alimentos modificados genéticamente

se puede concluir que el uso controlado de estas técnicas no solo es recomendable sino absolutamente necesario si queremos hacer frente a los retos que se nos avecinan. Por

otro lado, cada año de retraso supone, dicho con toda claridad, aumentar el sufrimiento de la humanidad: pobreza, malnutrición, enfermedades, dolor... ¿Quien va a explicar a

estos cientos de miles de seres humanos que la ciencia puede ayudarles pero que no lo va a hacer porque los que tienen el poder de hacerlo están cargados de prejuicios de todo

tipo (ideológicos, religiosos, etc) y además poseen una inmensa ignorancia en materias científicas?

 

Fuentes: ADN, James D. Watson

 

 

ENVIA OPINIONES O COMENTARIOS SOBRE ESTE ARTÍCULO

Tu nombre:
Tu E-Mail: (opcional)
Pregunta antispam: ¿de que color es el caballo blanco de Santiago?
Mensaje:
Comentarios enviados:
Autor: IIII
9/16/2013
IIII
Autor: Bercebus
9/17/2013
Esta es una página con contenido muy interesante pero con una presentación de dicha información muy incómoda. ¿No sería posible que los textos estuvieran en columnas más estrechas y que no abarcaran todo el ancho de la web? Es una auténtica pena porque desmerecen el contenido.
Autor: planck
9/17/2013
Gracias Bercebus se agradecen las críticas constructivas, voy a ver si puedo solucionarlo. Un saludo.
Autor: Ricardo email: (bonbillo@hotmail.com)
9/20/2013
Antes que nada, gracias por el artículo. ¿No es un poco ingenuo pensar que con un desarrollo tecnológico se acabarán los principales problemas de la humanidad? En mi opinión, los problemas que denuncias son consecuencias de un problema mayor y central: mala política; Aún no hemos aprendido a gobernarnos. ¿Los alimentos transgénicos acabarán con el hambre en los países subdesarrollados? no lo creo; dudo las compañías que invierten en el desarrollo de nuevas cepas de, por ejemplo, trigo resistente al ataque de zombies, vaya a estar regalando sus semillas. Ojo, no estoy en contra de los alimentos transgénicos, pero no me parece que serán la solución del hambre en el mundo; pienso que serán una herramienta para que los agricultores del primer mundo bajen sus costos de producción, y sean más competitivos en el mercado. Lo de producir carne a partir de células madres sería muy caro; tampoco creo que acabe con el hambre mundial. ¿Y la sobrepoblación qué? ¿es razonable seguir elevando nuestra K hasta el infinito? Insisto, quizá, no todos los problemas de la humanidad se resuelvan con adelantos tecnológicos, sino más bien con el replanteamiento de nuestros modelos político-económicos, cultura y valores.
Autor: planck
9/21/2013
Sí Ricardo, es cierto que la política juega un papel muy importante, en el artículo solo trato el papel que pueden desarrollar los científicos, la ciencia puede desarrollar nuevas herramientas que mejoren el bienestar de la humanidad pero si los que manejan los recursos, es decir, los políticos, no gestionan correctamente estas herramientas entonces el beneficio será mucho menor. Como dices los alimentos transgénicos no serán la solución a todos los problemas del mundo, pero pueden mejorar muchísimo la calidad de vida de millones de personas y salvar decenas de miles de vidas. Los problemas de la humanidad se engloban dentro de un marco muy complejo donde participan factores de todo tipo: prejuicios ideológicos, prejuicios religiosos, desigualdades culturales, raciales, mala gestión de los recursos... Paradójicamente, actitudes que probablemente nos ayudaron durante miles de años durante el periodo evolutivo son ahora, en nuestra sociedad moderna causa de miseria y destrucción: violencia contra "grupos externos", violencia de género,ansias de poder, racismo, solidaridad solo hacia los "nuestros",tendencia a las adicciones,prejuicios,etc,etc. Afrontar los retos de la humanidad no solo es cosa de la ciencia pero es evidente que si los políticos la entendieran y la apoyaran ahora estaríamos mucho mejor. Por cierto, para realizar una óptima distribución de los recursos hay que usar matemáticas, es decir, herramientas científicas.
Autor: Javi email: (javierqueblanco@gmail.com)
6/16/2014
Saludos al autor y enhorabuena por la página que, recalco, me parece interesantísima; no obstante, este artículo me ha generado alguna que otra duda y ciertos desacuerdos. Por un lado, es verdad que el miedo es un componente humano omnipresente e inevitable, pienso, hasta que el conocimiento sea absoluto para todos de forma que cualquier tipo de terror carezca de utilidad. El miedo a lo transgénico (no hablo sólo de la alimentación) puede venir de el desconocimiento que no sólo tiene el pueblo, sino los propios científicos, cosa que aumenta, a su vez, el miedo que el pueblo ya tiene. Tampoco se esmeran los que dicen saber en concienciar; se centran más en ocultar, algo que, por lo que se ve,es una mala táctica. Es verdad que la naturaleza modifica genéticamente, eso sí, de manera no invasiva y paulatina. El meter nosotros las manos en asuntos evolutivos supone un cambio brusco en un espacio de la naturaleza sin que a las demás especies que forman parte del complejo ecosistema les dé tiempo a adaptarse. Ese es, a mi parecer, el segundo peligro, siendo la desinformación provocada por el sistema (lo que menciono en el párrafo anterior) el primero. El hacer una criba de los mejores ejemplares en el ganado, por ejemplo, no es una modificación genética directa. Luego, hay otro punto. La preocupación no tiene por qué venir de lo desconocido hacia la ciencia. Puede que ciertas personas reticentes a los transgénicos lo sean por un caso de información, si no tanto sobre la genética, sí de lo interesado que es el ser humano cuando se encuentra en una situación de poder no controlada por los que son menos poderosos. Sí, el ser humano es interesado, pero para sí mismo, y únicamente lo es para otros cuando ve que eso también supone algo bueno para él. Si no lo ve, por lo que sea, vamos mal, y esta ceguera está muy extendida. Esto es algo que se ve en política, en multinacionales, bancos, laboratorios, e incluso, en personas cercanas con una posición relativamente elevada respecto a la nuestra. Miremos el mundo que nos rodea: la pobreza, la malnutrición, las enfermedades, y el dolor no tiene sentido que lo cure quien lo causa... a no ser que gane algo con ello, claro. Todo bien camuflado de buenas intenciones. Este último punto es mi caso. No estoy en contra de los transgénicos, pero sí del método que no es más que una proyección del sistema de libre mercado en el que estamos. Veamos el ejemplo de Monsanto con sus semillas transgénicas vendidas a Haití: las semillas eran un regalo, sí, un regalo de muerte, nunca mejor dicho; los haitianos lo comprobaron y las quemaron, ¿por qué un país tan pobre quema comida al lema de “Monsanto es veneno”? Las semillas transgénicas de Monsanto germinaban en una cosecha estéril, de modo que una vez estás enganchado al producto tienes que comprar. Sigo con Monsanto y termino. Imagina que tienes un cultivo ecológico, pero tu vecino agricultor usa semillas transgénicas. Las semillas se las lleva el viento, tú cultivo se contamina y, ¿qué haces? Pagarle a Monsanto porque tiene la patente de esas semillas que no has comprado. Para mí, la alarma no viene de los transgénicos, sino del interés del poco civilizado ser humano. ¿Por qué una patente? ¿Por qué se esconden? Mentiras por doquier y gente que no quiere tragar porque ha tragado tanto que está aún en el buche con cuentos y medias verdades por digerir. Evidentemente, es sólo una opinión, así que agradecería que me dijeran si creen que estoy errado en algo. ¡Un gran saludo a todos! Y felicidades una vez más al autor de la página.
Autor: planck
6/17/2014
Hola Javi, muchas gracias por tus palabras sobre la página web. El tema de los transgénicos es muy sensible y delicado. Es cierto lo que dices que muchas veces la mala información, el secretismo y los intereses de las multinacionales e incluso los errores de los científicos ayudan a crear más miedo en la población. Pero tampoco debemos caer en la falacia de que todo lo que hacen las grandes empresas es negativo para la población porque solo buscan enriquecerse. Toda empresa sea de lo que sea tiene que conseguir beneficios porque toda actividad humana cuesta energía y el dinero, en el fondo es energía. Si cada año tienes que pagar a Monsanto por sus semillas x dinero pero por otro lado te estás ahorrando insecticidas (que destrozan el medio ambiente), estás obteniendo cosechas más abundantes y de mejor calidad y además puedes cultivar en sitios donde antes era imposible estás ahorrando mucho dinero, estás dando de comer a mucha gente y estás conservando el medio ambiente. Estoy de acuerdo en que es un tema serio que no puede tratarse con frivolidad y que hay que poner todas las precauciones que sean necesarias. En EEUU llevan varias décadas consumiendo transgénicos sin ningún problema, lo que significa que como se preveía, las apocalípticas "predicciones" de los grupos anti-todo eran como tantas otras veces producto de la ignorancia científica y del odio al capitalismo. ¿Tu crees que si a los millones de personas que pasan hambre en el mundo se les preguntase sobre el uso de unos productos que podrían eliminar su sufrimiento iban a oponerse a su uso? Yo creo que los que se dedican a inculcar miedos infundados y a quemar cultivos transgénicos no pasan hambre y no han preguntado la opinión de estos millones de personas. Un saludo y de nuevo gracias por tus palabras.