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07-10-2014

¿SOMOS SOLO VEHÍCULOS DE GENES?

En este artículo intentaremos mostrar al lector el mundo desde un punto de vista diferente. El objetivo

es intentar profundizar en nuestros orígenes y en lo que somos en realidad.

Mire a su alrededor, la naturaleza está llena de vida: pájaros, insectos, plantas, bacterias, virus. ¿De

donde ha salido todo esto?

Comencemos por uno de los organismos más simples que existen: los virus. Un virus está compuesto

básicamente por una membrana formada por proteínas y una cadena de ADN en su interior. Por supuesto

la membrana sirve fundamentalmente para proteger al ADN del exterior por lo que podemos decir que un

virus consiste en un trozo de ADN. Lo que contiene ese trozo de ADN es básicamente un código (como

un programa informático) en el que está codificada la información para hacer copias de si mismo.

Como un virus no posee la compleja maquinaria necesaria para copiarse, necesita utilizar organismos más

complejos para reproducirse. Por esto, lo único que hace un virus es introducirse en el interior de una célula

(cuando por puro azar su membrana entra en contacto con la membrana de la célula) y utilizar la maquinaria

celular para hacer copias de si mismo. El único objetivo del ADN es reproducirse para poder pasar de

generación en generación y conseguir así perpetuarse en el tiempo.

Por supuesto, la estrategia del virus es poco efectiva, ya que solo conseguirá reproducirse cuando por

puro azar choque contra una célula. Imaginemos ahora que con el tiempo el ADN del virus sufre una

mutación cuya consecuencia es la aparición de un pequeño filamento en la membrana que "vibra" con

las pequeñas perturbaciones del medio acuoso en el que se encuentra. Esas vibraciones del filamento

le permitirían aumentar su movilidad lo que aumentaría su éxito reproductivo. Ese éxito reproductivo le

permitiría crear muchas copias de si mismo y producir muchos virus con filamento. Con el tiempo,

llegarían más mejoras: el uso de energía para poder mover el filamento de forma autónoma, el desarrollo

de pequeñas células fotosensibles que le indicasen donde hay una fuente de luz y de energía, el uso de

estas células para extraer energía solar, etc. El hecho clave es que el ADN va acumulando mejoras en

su código para fabricar "accesorios" que le permitan aumentar su éxito reproductivo.

Si nos fijamos en los animales más simples como una ameba o incluso una lombriz, podemos darnos

cuenta de que lo que hacen básicamente es seguir el "programa" codificado en sus genes: inspeccionan

el medio en busca de alimento, procuran no ser vistos por los depredadores y se reproducen en cuanto

tienen ocasión para pasar así el "programa" a un nuevo cuerpo. Sin duda, podemos afirmar que estos

organismos solo son "vehículos de genes": el cuerpo, el organismo en si mismo, son los "accesorios" que

los genes han fabricado para aumentar su éxito reproductivo, el cuerpo es el "avatar" del ADN.

Esta visión es novedosa, impactante y realmente asombrosa.

Si nos fijamos en animales más complejos como una abeja o un meerkat (mamífero parecido a la mangosta)

nos encontramos también con un comportamiento similar aunque a un nivel diferente: las abejas son capaces

de volar cientos de kilómetros en busca de néctar y encontrar la colmena sin ningún problema y son capaces

de comunicarse e indicar a sus compañeras donde están las flores con el mejor alimento. Sin embargo, viven

solo y exclusivamente para que sus genes se reproduzcan: las hembras no se pueden reproducir y trabajan

exclusivamente para que los genes de la reina se reproduzcan ya que, desde el punto de vista genético es

más eficaz que la reina se reproduzca que no que lo hagan los machos y las hembras de la forma "usual"

(las hembras tienen 2 pares de cromosomas y los machos 1 por lo que las hermanas comparten más genes

entre sí que las hermanas de la reproducción sexual "usual")

Por otro lado el meermat es capaz de sacrificar su propia vida por los demás de forma aparentemente

altruista pero esto lo hace para salvar SUS GENES, no los que están en su propio cuerpo sino los que están

en el cuerpo de sus familiares.

Hay incluso animales como el salmón que mueren casi inmediatamente después de reproducirse: el cuerpo

antiguo ya no es necesario una vez que los genes han pasado a un nuevo cuerpo más joven y eficiente.

Todo esto no solo es válido para el mundo animal, también en el mundo vegetal se observa el mismo patrón.

Coja cualquier fruta, una sandia por ejemplo. Parece como si "alguien" la hubiera puesto en la tierra para

alimentarnos: detrás de la corteza protectora hay una enorme cantidad de nutrientes y de agua, justamente

lo necesario para calmar nuestra sed y proveernos de vitaminas y proteínas. Además, solo nacen en verano

justo la época que más calor hace y más sedientos estamos. Sin embargo, ¿por que aparecen en medio

de los sabrosos nutrientes un montón de molestas "pipas"? Es una incomodidad tener que apartarlas cada

vez que queremos saborear una deliciosa sandia. Resulta que esas incómodas pipas son las que han

"fabricado" todos los sabrosos nutrientes que hay en la sandia. Dentro de las pipas están los genes. Resulta

que son los genes los que han fabricado la sandía precisamente para que algún animal se la coma con un único

y exclusivo propósito: expandirse para aumentar su probabilidad de reproducirse. Los genes de la sandía

han fabricado alimento para expandirse: el animal come la sandía y accidentalmente ingiere alguna "pipa" la cual

es expulsada en un lugar diferente a través de las deposiciones. Por eso hay pipas en la sandía, y en las uvas, y

en los tomates... ¡ La sandía es el "cuerpo" fabricado por los genes para reproducirse !

Fijaros en otro fruto: el chile. Si pruebas uno sentirás la sensación de abrasarte, de quemarte. Estos frutos

poseen una sustancia química que produce esta sensación pero ¿Por qué los genes del chile iban a fabricar

una sustancia que produce una sensación desagradable a quien se la coma? ¿No han sido fabricadas para

que quien la coma esparza sus genes? Resulta que esa sensación del picante solo la sienten los mamíferos

pero no las aves, la sustancia química del picante está "diseñada" solo para disuadir a los mamíferos porque

estos poseen un sistema digestivo que destruye las semillas durante la digestión, sin embargo, esto no ocurre

con los pájaros, ¡ por eso los pájaros no sienten el picante !

Los animales más complejos como los delfines o los simios han logrado una capacidad de interacción con

el entorno muy sofisticada. Básicamente lo que cambia entre los animales más simples y los animales más

complejos es su grado de interacción con el ambiente y con otros organismos de su especie. Estos

animales parecen tener cierto grado de razonamiento y de toma de decisiones pero es tan primitivo que

apenas les permite salirse del guión impuesto por el material genético.

La pregunta inmediata sería: y nosotros, los seres humanos ¿también somos solo "vehículos de genes"?

La respuesta, en opinión del autor, es un NO. Está claro que en nuestro pasado evolutivo si lo fuimos,

procedemos de animales que lo fueron, sin embargo, algo increíble sucedió en algún momento de

nuestro reciente pasado evolutivo. Ese algo, produjo que el órgano más complejo y fascinante del Universo

conocido, el cerebro humano, empezase a ser consciente de si mismo. A partir de ese momento, todo

cambió: la consciencia de su existencia produjo toda una explosión de las habilidades humanas: las

herramientas, el lenguaje, la tecnología y la cultura produjeron que, por primera vez en la historia del

Universo (conocido), un órgano fabricado por los genes para reproducirse consiguiese ser consciente de

su existencia, captar las leyes de la naturaleza y utilizarlas en su beneficio. Por primera vez en la historia del

Universo, el cuerpo fabricado por los genes es capaz de salir de la "prisión" impuesta por el programa genético.

El ser humano es la única especie conocida capaz de decidir si reproducirse o no (aunque sin duda el llamado

"reloj biológico" que sufren sobre todo las mujeres es parte del "programa genético") y de controlar

voluntariamente la natalidad. El ser humano es capaz de modificar conscientemente su comportamiento e

incluso ¡ modificar en su propio beneficio el propio programa genético !

Esto es lo que distingue realmente al ser humano de las demás especies, en esto reside la verdadera grandeza

del ser humano y en nuestras manos está preservar esta grandeza y utilizarla en nuestro beneficio y en el de las

demás especies del planeta. Sin duda, estamos en deuda con ellas, de hecho somos una parte de ellas y sin

ellas jamás llegaríamos a ser lo que somos.

 

Actualización: He añadido a las fuentes "El gen egoista de Richard Dawkins" que no puse por olvido.

 

Fuentes: La ley del más débil, Sharon Moalem, El gen egoista, Richard Dawkins

 

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Comentarios enviados:
Autor: IIII
7/10/2014
IIII
Autor: Celu email: (celu@eresmas.com)
10/10/2014
Gran libro "El gen egoísta", lo he leído dos veces, una hace algunos años y otra recientemente.
Autor: planck
11/10/2014
Cierto Celu,Dawkins es un genio. Quizás lo único que se le puede criticar, en mi opinión, es su excesiva obsesión por luchar contra la religión, es una batalla perdida. Te recomiendo que leas su libro "Evolución: el mayor espectáculo sobre la tierra" es de lo mejor que se puede leer sobre evolución. Un saludo.
Autor: Jose email: (joseignaciot@gmail.com)
12/10/2014
hay un libro "La fórmula de Dios" que traslada una idea parecida con la inteligencia