A lo largo de la historia de la existencia de la teoría cuántica se han sucedido varias interpretaciones que trataban
de explicar de la forma más razonablemente posible las "extrañas" propiedades que los físicos encontraban en el
comportamiento de las partículas microscópicas. Una de las interpretaciones más extendidas se refiere a la forma
en como se produce el colapso de la función de onda cuántica. Muchos físicos y divulgadores científicos incluidas
personas de altísimo prestigio incluso pioneros en el desarrollo de la mecánica cuántica, sostienen que el colapso
de la función de onda se produce debido a la medida realizada por un OBSERVADOR CONSCIENTE. Es decir,
es la medida realizada por un humano consciente la que produce el colapso de la función de onda. Como Ramón
Lapiedra explica en su libro "Las carencias de la realidad" a través del experimento mental del gato de Schrödinger
esta interpretación lleva a disparatadas paradojas. Una de las paradojas que se obtienen con esta interpretación es
la expuesta en la discusión "El poder de cambiar el universo": nosotros los humanos decidiríamos sobre hechos que
han sucedido hace millones de años, lo cual es claramente ridículo.
La explicación a estas paradojas es la siguiente: el colapso de la función de onda no se produce solamente cuando
observadores conscientes realizan una medida sino que se produce instantáneamente justo en el instante en el que
cualquier observador TIENE LA POSIBILIDAD de averiguar por métodos directos o indirectos cual de los estados
superpuestos se manifiesta realmente (es decir, que camino ha seguido el fotón en el experimento de la doble rendija).
Es decir, se puede preparar un experimento en el cual un observador no pueda saber que camino a tomado un fotón,
entonces se observará la figura de interferencia típica de la superposición cuántica, pero si se manipula el experimento
de forma que es posible averiguar la trayectoria del fotón AUNQUE NO SE REALICE NINGUNA MEDIDA el
fotón instantáneamente colapsa a uno de los estados. Esto ha sido demostrado por muchos experimentos recientes.
De esta forma, la solución de la paradoja descrita en el RELATO 1º es la siguiente: el fotón del cuásar llega a la galaxia
que actúa como una lente que hace que el fotón tome ambos caminos alrededor de la misma, si la longitud de ambos
caminos no es EXACTAMENTE LA MISMA (algo altamente probable) sería posible en principio (aunque difícil en la
práctica) conociendo la distancia del cuásar, de la galaxia y analizando el tiempo que tarda en llegar cada fotón, conocer
desde aquí en la Tierra, que camino ha tomado cada fotón. Por tanto, en cuanto se produce la POSIBILIDAD de que se
pueda conocer las trayectorias, el fotón colapsa a una de las 2 posibilidades (una de las dos trayectorias) instantáneamente.
Por tanto el fotón que llega a la Tierra llega ya colapsado y nosotros no tenemos la capacidad de decidir que camino tomó
el fotón hace millones de años.