LA MECÁNICA CUÁNTICA Y LA CONCIENCIA

En el libro "Las carencias de la realidad" el catedrático de física teórica Ramón Lapiedra especula con la posibilidad

(e incluso propone un experimento para demostrarlo) de que la mecánica cuántica tenga algo que decir respecto

a uno de los misterios más grandes e insondables de la ciencia: el funcionamiento de la conciencia humana. Antes de

discutir como la mecánica cuántica podría aportar algo al problema de la conciencia voy a explicar más de las

"extrañas" características de la mecánica cuántica.

Según el principio de incertidumbre de Heisenberg no se puede conocer al mismo tiempo y con total exactitud la

posición y la velocidad de una partícula. Este hecho que ya de por si es extraño tiene como consecuencia algo

todavía mucho más increíble y radical: no es que no se pueda medir la posición y la velocidad de la partícula al

mismo tiempo debido a que nuestros aparatos de medida son imperfectos, es que la partícula NO TIENE al mismo

tiempo una posición y una velocidad definida. Es más, según la mecánica cuántica la partícula NO TIENE ni siquiera

una trayectoria definida. Lapiedra denomina este hecho como "las carencias ontológicas de la realidad". La realidad es,

sin embargo (otra vez), todavía más increíble: no es solo que la partícula carezca de magnitudes físicas básicas como la

posición y la velocidad claramente definidas si no que determinadas magnitudes SON CREADAS instantáneamente en

el acto de medida, es decir, en el momento del colapso de la función de onda (por ejemplo la magnitud de la dirección

del spin). Este hecho que le lector puede pensar que es solo una interpretación más de la mecánica cuántica que no está

demostrada ha sido claramente demostrado en los experimentos de la violaciones de las desigualdades de Bell.

De alguna forma la realidad está siendo continuamente creada en cada acto de medida, y esta realidad, se decide

aleatoriamente entre varias posibilidades tal y como dicta la teoría de la mecánica cuántica. Cada vez que se hace una

medida se elige una de las posibilidades existentes y se produce lo que Lapiedra llama la "amplificación macroscópica"

del resultado de esa elección. Este proceso de "amplificación macroscópica" del resultado de la medida podría estar

sucediendo continuamente en nuestro cerebro. Nuestro cerebro funcionaría como una especie de computador cuántico

que continuamente se aprovecha de esta aleatoriedad intrínseca de la mecánica cuántica para producir esa conducta tan

intrínseca al ser humano, una conducta provista de impredecibilidad, espontaneidad, intuición y libre albedrío (aunque

también por supuesto posee una parte importante de lógica y raciocinio que evita que nuestra conducta sea caótica).

Esto explicaría por ejemplo por que no podemos repetir un estado mental que hemos vivido con anterioridad, por que

algo que siempre nos ha gustado ahora no nos gusta tanto, por que, sin motivo aparente cambiamos de estado de ánimo

en cuestión de minutos, por que nuestras decisiones siempre están influidas por la "subjetividad mental", por que no

actuamos simplemente como un programa de ordenador si no que somos capaces de ser autónomos y tomar nuestras

propias decisiones. El funcionamiento del cerebro como un computador cuántico explicaría como, por ejemplo, un buen

jugador de ajedrez es capaz de ganar al ordenador más potente del mundo: el ordenador actúa según un programa

valorando una a una todas las posibilidades, en cambio, el cerebro del jugador toma TODAS LAS POSIBILIDADES

A LA VEZ, tal y como se explica en la discusión "Computación cuántica".

El magnífico libro del profesor Lapiedra propone incluso un experimento para demostrar que la mecánica cuántica

está presente en el funcionamiento de la conciencia a través de las llamadas "desigualdades de Bell temporales".

Con el tiempo la ciencia demostrará si esta conjetura es o no correcta.

Fuentes:

Las carencias de la realidad, Ramón Lapiedra

 

ENVIA OPINIONES O COMENTARIOS SOBRE ESTE ARTÍCULO
Tu nombre:
Tu E-Mail: (opcional)
Pregunta antispam: ¿de que color es el caballo blanco de Santiago?
Mensaje:
Comentarios enviados:
Autor: rober
9/8/2009
Si se llegase algún día a encontrar los fundamentos físicos de la consciencia se podría crear vida consciente de forma artificial. Aunque esto plantearía también grandes dilemas: ¿Tendría ese ser los mismos derechos que nosotros? ¿Nos obedecería o respetaría? ¿Podría ese ser crear otros seres conscientes?
Autor: planck email: (ablazan@ono.com)
9/27/2009
También es posible que la consciencia humana no sea el resultado de fenómenos cuánticos sino que surja como un "fenómeno emergente" derivado de la compleja actividad neuronal. Actualmente el proyecto "BLUE BRAIN" está realizando un mapa del "cableado" cerebral para realizar una simulación de la actividad neuronal y poder entender así fenómenos como la consciencia.